Hotel: Hotel Polly.
Arancel: $350 servicio básico.
Lugar donde se para: Guerrero, esquina con Orozco y Berra, frente a la peletería la Michoacana.
El sábado tomé servicio con una chica del metro Hidalgo que se para en la esquina de la Michoacana. Llevaba puestos unos leggins grises que transparentaban deliciosamente su tanguita, unas zapatillas sujetas con listones color naranja y una ombliguera rosa. $350 el básico, más $100 del hotel y $10 del condón. Afuera lucía un trasero espectacular, pero ya encueradita me desilusionó un poco. Tenía algo de pancita y las nalgas no eran tan firmes ni redonditas como aparentaba con el mallón.
Quizá sea porque no tengo experiencia para contratar en
la calle, pero me sentí algo cohibido en la habitación. Estoy acostumbrado al
cachondeo previo y en este caso desde el principio fue evidente que eso no iba
a suceder.
Se quitó el mallón mientras yo me desvestía y me
preguntó "¿qué pose vas a a querer, amigo?" Le pedí que se pusiera de
perrito y se empinó para que la penetrara, siempre calladita y con la cara
agachada.
Terminando le pregunté su nombre para hacer un poco
menos incómodo el silencio y dijo llamarse Samantha.
No sé si en general los servicios de las sexoservidoras
que se paran en la calle sean así de fríos y mecánicos, pero noto una
diferencia muy marcada respecto a las escorts que he contratado.
La neta creo que se disfruta más probar carne al momento, cuando se tiene hambre y no al día siguiente, agendando por teléfono y con anticipación. En ese sentido entiendo su gusto por contratar mecheras pero yo me sigo quedado con las escorts, pues aunque sé que lo hacen por necesidad y no por gusto, disimulan mejor sus ganas de no estar ahí.
CALIFICACIÓN (4.1 / 5):
-Actitud: 7.
-Limpieza: 7.
-Puntualidad: 10.
-Rostro: 9.
No hay comentarios:
Publicar un comentario