domingo, 17 de abril de 2022

⚠️⚠️⚠️EXPERIENCIA MUY CULERA EN TABLE DE TOLUCA⚠️

Reseña publicada originalmente en el grupo de Los Caballeros de las Afroditas, en Facebook.


Nombre del lugar: Calígula High Class.
Ubicación: Av. Alfredo del Mazo, esquina con industria Automotriz, Toluca, estado de México.
Fecha: Mayo/2020.

 

Ya en otras ocasiones había mencionado que en Toluca hay varios tables y bares de mala muerte, aunque ya ninguno tiene tubo. Pues bien, el pasado jueves 26 de mayo se me ocurrió salir a echar una copa a uno de esos tables.

Iba en plan tranqui, echar un trago de Bacardí (por seguridad prefiero pedir cerveza y que me destapen la botella en la mesa, pero con eso de la cuarentena no había cerveza por ningún lado), ver a dos o tres chicas hacer variedad y retirarme. Quizá un privadito si alguna chica me llenaba la pupila.

De todos los puteros de la zona escogí uno que, ni es el de más estilo, ni tiene las mejores chicas, pero es el que me queda cerca, además de que el año pasado fui y me atendieron muy bien los meseros.

Llegué y había dos vatos en la entrada, me revisaron y me pidieron "pal' café". Hasta ahí todo bien, lo que me sacó de pedo fue cuando me pidieron una identificación para entrar al lugar. Sí, me pidieron que me pinches identificará para entrar a un giro rojo. Desde ahí debí de haber sospechado que algo andaba mal, pero en mi mente seguía con la idea de que el año anterior me la había pasado a toda madre y dije no hay pedo. Mostré mi INE, revisaron mi nombre y me dejaron pasar.

Cabe señalar que el table está en un segundo nivel, por lo que para ingresar uno tiene que pasar por un pasillo de tablaroca que sirve de pared para los "privados" y luego subir unas escaleras.

Al subir me llamó la atención que hubiera "tantas" chicas para ser jueves (de 10 a 15, calculo) sobre todo porque no había ningún otro cliente. Me senté en un sillón cercano a los baños y se acercó una mujer chaparra a mostrarme la carta, la mujer no vestía ningún uniforme, sino una blusa de tirantes y un mallón, pero asumí que era la mesera.

Pedí un Bacardí y me entretuve escaneando a las chicas. Había una negra impresionante, calculo que medía 1.70 o más, abdomen marcado y un culo espectacular, tenía pensado invitarle una copa, ver qué tal se portaba y si tenía buena actitud pagarle un privado, pero vi que bajó las escaleras, posiblemente hacia el baño.

Se acercó otra de las chicas a hacerme la plática, intentando que le invitara una copa, yo no le prestaba mucha atención, prefería ver la variedad, en busca de una chica más atractiva.

Como ya dije, había cerca de 15 chicas. Hombres sólo estábamos yo, el DJ y un sujeto alto, delgado, de pelo corto y con cubrebocas guinda, que asumí que también era mesero, pues vi que subía y bajaba las escaleras y por momentos hablaba con la mujer que me había mostrado la carta.

De pronto, el vato del cubrebocas se acercó a mi mesa y m dijo "hay operativo y voy a tener que cerrar, necesito que te retires, por favor”.  Le respondí que no había pedo, que regresaba otro día si tenía que cerrar, y bajé las escaleras, mientras él me seguía de cerca. Al llega al pasillo de tablaroca quise dirigirme hacia la puerta, pero me dijo "pásale por este lado", indicándome el lado opuesto, es decir, dónde se encuentran los privados.

Pensé que iba a cerrar la entrada principal para que nadie viera movimiento y que me iba a sacar por una puerta trasera, pero de pronto me tomó el cuello y me metió a un privado, diciendo "No hagas mamadas, responde lo que se te pide o vas a valer verga". Dentro el privado había otros dos hombres, los cuales me tomaron e los brazos y me colocaron de cara a la pared. Me pidieron que levantara los brazos y comenzaron a basculearme.

Entendí que me iban a quitar mis cosas y por inercia quise llevarme las manos a los bolsillos para entregarle mis pertenencias, acelerar todo y evitar en lo posible el contacto físico, pero nada pendejos, me agarraron las manos y uno de ellos me dijo "yo te reviso, tú levanta las manos y no hagas nada que no se te dice", supongo que quería asegurarse de que no llevará algún arma conmigo.

Mientras me basculeaban comenzaron a preguntarme nombre, ocupación, dónde vivo, cuánto dinero llevaba, cuánto tengo en el banco, cuánto gano a la quincena... Me quitaron la chamarra, el celular, las llaves, el dinero y la tarjeta del banco.

A mis espaldas escuché a una mujer preguntarme dónde llevaba el dinero, porque no encontraba la cantidad que dije llevar conmigo. Le dije que revisara bien en la chamarra, que ahí estaba todo, pero ella insistía en que no. Mientras tanto los dos vatos me decían que me dejara de mamadas, que les dijera donde llevaba el resto el dinero o que me iban a partir la madre hasta que no me pudiera levantar.

Me pidieron que me sentara en un sillón con las manos en las rodillas y la cabeza agachada. Me obligaron a desbloquear mi celular y borrar el patrón de seguridad.

Revisaron un instante mi celular y me pidieron acceder a la aplicación de BBVA que tenía instalada, advirtiéndome que si la bloqueaba me iban a partir la madre. Entré a la app, vieron cuánto tenía en mi cuenta, me preguntaron mi nip del cajero automático y el sujeto con cubrebocas salió del cuarto con mi tarjeta bancaria.

Le entrego mi celular a otro sujeto y éste siguió revisando mis archivos, notó que también tenía instalada la app de Banorte y me preguntó dónde estaba esa tarjeta. Le respondí, con la poca voz que me quedaba, que había perdido la tarjeta y que hace tiempo no usaba esa cuenta, que en automático transfería de un banco a otro. El sujeto me dijo que me dejara de pendejadas, que le dijera cuánto tenía en esa otra cuenta y que desbloqueara la app.

Yo estaba bastante nervioso, en verdad hace meses que no usaba esa cuenta y ya no recordaba el nip. Así se lo hice saber pero el vato me dijo "¿cómo no te vas a acordar?, ahorita te vas a acordar a punta de vergazos”, a la par que me daba un golpe en la espalda.

Intente ingresar a la app de Banorte con las claves que creía recordar pero ninguna funcionaba. Después el tercer intento fallido la app me mostró un mensaje advirtiéndome que me quedaban pocos intentos antes de que se bloqueara por seguridad.

Neta me dió un chingo de miedo cagarla, bloquear la app y que me fueran a partir la madre. Le mostré la pantalla al vato que estaba frente a mí, le dije que estaba muy nervioso y que en verdad no recordaba la clave, que por favor me diera tiempo de recordar. El sujeto pareció impacientarse, me volvió a preguntar cuánto tenía en esa cuenta y le repetí que no tenía nada.

El sujeto tomó mi celular, le dijo al otro hombre que se quedara conmigo y él salió del cuarto. El otro hombre encendió un cigarro, me reiteró que me quedara sentado sin levantar la cabeza y se sentó a mi lado.

Después de unos minutos entró nuevamente el hombre del cubrebocas, que me había metido a ese cuarto, y se sentó a mi lado. Me dijo:

"A ver (nombre real, leído de mi INE), ya tengo tus datos y sé dónde vives, si me vienen a buscar o sales con tus mamadas voy a ir hasta tu casa y te voy a partir la madre, a ti y a todos los que me encuentre. Te vas a parar, vas a agarrar tus cosas y te vas a salir tranquilo, sin temblar ni nada."

Me entregó mis llaves, mi INE y mi credencial el banco. Yo salí caminando por dónde había entrado, pero ahora sin cel, sin chamarra, ni un solo peso en la bolsa, con el pulso acelerado y los huevos atorados en la garganta.

A la mañana siguiente tuve que pedir dinero prestado para regresarme a la CDMX y poder comunicarme con mi familia. Me dijeron que por la noche habían recibió llamadas diciendo que me encontraba secuestrado y que intentaron comunicarse conmigo pero que no entraban las llamadas.

Afortunadamente sólo me quitaron cosas materiales y no pasó a mayores, pero si esos vatos hubieran querido, tranquilamente hubieran podido secuestrarme, golpearme, matarme y luego desaparecerme, pues me encontraba dentro de un edificio privado, sin que nadie supiera de mi paradero, y rodeado de mafiosos muy posiblemente coludidos con la policía, pues aunque las patrullas pasan constantemente frente a ese tipo de giros negros, nunca he visto que siquiera se paren a revisar.

Hay al menos otros dos tables de la misma cadena en la zona de Toluca:

El Royal High Class (antes Krystal) y el Red Private Club (antes Cartier). No sé si los dueños sean cómplices de las ratas, pero es obvio que esos güeyes no entran sin que alguien les dé permiso.


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