miércoles, 9 de noviembre de 2022

Sayuri Kaori

Fecha: Noviembre/2022.
Extras: Packs, fotos del encuentro, oral natural, oral mutuo, noches completas, anal.
Arancel: $1500 x 1 hora, aunque me dio promo de $1000 x hora apartando con $200.
Hotel: Santiago.
Contacto: 56 2814 4077.
Página donde se anuncia: Twitter, Tiktok.

Di con esta chica hace un par de meses por un grupo de contratación de escorts donde también se anuncia Mia, sin embargo recién comencé a seguirla en Twitter y al ver sus fotos es que me animé a contratarla. Me comuniqué con ella por Whatsapp y agendé una cita depositándole un anticipo de $200.

El encuentro fue el sábado pasado en el Hotel Santiago.  La había citado a las 2 de la tarde pero el tráfico de la ciudad y unos pendientes del trabajo me hicieron llegar 40 minutos tarde. A lo largo del trayecto ella se mantuvo en contacto para saber dónde me encontraba y cuánto tardaría en llegar. Al final la convencí de esperarme transfiriéndole  un adelanto por el servicio.

Al llegar al hotel le envié foto con el número de habitación y en menos de 15 minutos ya estaba tocando la puerta. Abrí y me encontré con una flaquita petitte de 23 años, calculo que mide no más de 1.6 m.

De rostro puedo decir que es de las escorts más lindas que he conocido. Sin ser una belleza de otro mundo, sí tiene un rostro muy agradable y lozano. Llevaba unas pestañas postizas y un maquillaje discreto en los labios que hacían resaltar aun más su sonrisa de dientes blancos y regulares.

 Llevaba un vestido suelto en color azul, el mismo que luce en el vídeo, y su pelo crespo caía libremente por su espalda y hombros.

Entró y me saludó con la alegría y entusiasmo propio de su juventud, dándome un beso de piquito y preguntándome cómo estaba. Le pagué el precio acordado, más $200 extras por el oral mutuo y sin perder tiempo entró al baño para asearse. Acto seguido me mostró el poco de lencería que llevaba y me preguntó cuál quería que usara. Me decidí por una tanguita negra que resaltaba deliciosamente la redondez de sus nalgas, suaves y bien formadas, acordes a lo esbelto de su talle. Me hubiera encantado que se dejara el vestido y cogerla con el puesto, pero se lo quitó al momento, supongo que previniendo que se arrugara o se llegara a manchar.

Se tiró boca abajo en la cama y me entregó un frasco de crema corporal, pidiéndome que le aplicara en sus nalgas y dándome una oportunidad maravillosa para masajear sus gluteos a placer, estrujándolos con mis manos y abriéndolos lo más que me era posible, dejando su ano apenas protegido por la delgada tira de su tanga. Con mis pulgares comencé a rosar tímidamente su ano mientras ella me dirigía miradas pícaras, a la par que mordía suavemente sus labios. Pareció notar el encanto que en mí producía tal escena porque comenzó a moverse suavemente hacia los lados y me preguntó “¿te gusta mi culito papi?”. Le respondí que me encantaban sus nalgas, corriendo hacia un lado su tanga y masajeando su ano en círculos con mi pulgar.

-Mmm, ¿Te gusta el sexo anal?, ¿quieres cogerme por mi colita, papi? Preguntó mientras seguía meneándose de forma provocativa.

Le respondí que me encantaría probar su culito pero que no tenía suficiente dinero para pagar ese extra.


Se giró para quedar frente a mí y me pidió que ahora le aplicara un poco de crema en sus tetitas. Coloqué dos grandes gotas de crema en su pecho y comencé a esparcirla por su cuerpo, primero en sus senos y después bajando suavemente por su abdomen y sus caderas mientras ella reemplazaba mis manos con las suyas para seguir masajeando suavemente sus senos. Me entretuve especialmente en su abdomen, que noté firme y sin estrías, y cuando su piel hubo absorbido la mayor parte de crema llevé mi boca a sus pezones, lamiéndolos en círculos y apretándolos suavemente con mis manos.

La abrí de piernas para contemplar su sexo. Bajo su pubis de pelo raso aparecía una vagina entreabierta, coronada por un clítoris que se asomaba retador. Le dije que quería hacerle sexo oral y ella respondió, “espera, me gusta usar eso”, mientras se estiraba para alcanzar su mochila y sacar de ella un masturbador Lush.

Se abrió de piernas y comenzó a masturbarse con su juguete, entrecerrando los ojos y gimiendo mientras el aparatito vibraba sobre su clítoris. Así estuvo un momento hasta que su vagina comenzó a humedecerse, no sé si alcanzó el orgasmo pero sí lucía más lubricada que en un inicio.

Le repetí que quería probar su panochita y ella dijo:

-¿Si papi?, ¿quieres comerte mi conchita? Mmmm…. ¿Quieres cogerme con tu lengüita papi?

 Comencé a besar su entrepierna suavemente, acercándome poco a poca hasta sus labios mayores, lamiendo de arriba hacia abajo y otra vez arriba, para centrarme en su clítoris. Estuve varios minutos con mi cara entre sus piernas hasta que comencé a degustar ese saborcito propio de las mujeres, metiendo mi lengua en su vagina y masajeando en círculos su clítoris con mis dedos. Ella llevó una mano a su clítoris para comenzar a masturbarse y me dijo:

-“Ya cógeme papi. Méteme tu verga.”

Procedí a colocarme el condón y ella se acostó boca abajo, colocando una almohada bajo su pelvis. Juntó las piernas y yo me situé detrás de ella, con una pierna a cado lado de las suyas. Dirigí mi pene hacia su vagina y comencé a rosar suavemente sus labios con la punta de mi pene. Ella me preguntó “¿me quedo así papi, te gusta esta posición?” Le respondí que así estaba perfecta, que me encantaba tenerla en esa postura (pose de perrito atropellado). Entre gemidos ella me dijo “Ya papi, méteme tu verga.”, así que procedí a separar sus nalgas y penetrarla a profundidad. Adentro, afuera, adentro, afuera, sin terminar de salir del toro.

-“Mmmm… ¡Qué rico papi!, qué rico. Ven, te quiero junto a mí. Dijo mientras expendía un brazo hacia atrás para buscar mi cuerpo.

Me incliné hacia enfrente, quedando mi pecho sobre su espalda y mi boca a la altura de su rostro. En esa postura mis penetraciones eran menos vigorosas pero me encantó que ella no se quedó quieta, sino que comenzó a menear la cadera de arriba hacia abajo, chocando sus nalgas con mis testículos.

Continué penetrándola en esa posición, mientras que con la mano derecha sujetaba su barbilla y besaba suavemente su cuello y sus hombros.

-“Mmmm… Ya vente papi. Mmm… ahhh. Ya vente papi, quiero que te vengas conmigo. Sí papi, vamos a venirnos juntos”.

El roce con sus nalgas me estaba resultando muy placentero y me gustaba la manera en que ella iba dirigiendo el acto, así que no quise contenerme y eyaculé estando encima de ella. Continué penetrándola unos segundos en esa posición para después volver a incorporarme y ser yo el que marcara el ritmo de la penetración, separando sus nalgas con una mano, mientras que con la otra masajeaba su ano. Me dio la impresión de que mi pulgar pudo haber entrado sin problemas, pero eso no estaba dentro del servicio pagado.

“¿Te veniste?”, preguntó cuando detuve mis estocadas. Sí, le respondí, y ella procedió a incorporarse para tomar agua y asearse un poco. Le pasé pasé una toallita húmeda con la que limpió su entrepierna, después entró al baño para refrescarse.

Comenzamos una plática casual en lo que yo recuperaba la erección. Me habló un poco de su familia, de que vivía sola, de que estaba por terminar la prepa, de lo que desea estudiar a futuro…  Estando ella hincada sobre la cama pude notar su abdomen plano, sin estrías, rollitos, ni marcas de cesárea. Le hice notar que me gustaba su vientre y me comentó que antes acostumbraba levantar peso muerto y me pidió que tocara su abdomen para comprobar su firmeza.

El tiempo se agotaba, así que le pedí me volviera  hacer sexo oral. Me colocó un condón de menta y comenzó con su labor. Introducía mi pene a su boca con movimientos suaves, despacio y siempre manteniendo su mano en la base del pene para sujetar el condón. Por momentos separaba sus labios de mi pene para lamer mis testículos haciendo presión con su lengua o introduciéndolos parcialmente a su boca. Esta todo un espectáculo ver su carita de chavita inocente mamándome la verga.

Le pedí que se montara sobre mí y procedió a colocarse sobre mi pelvis para introducir ella misma mi pene en su vagina. Debo decir que esta pose la domina a la perfección: De frente a mí, y manteniendo la espalda recta, comenzó a subir y bajar midiendo perfectamente sus movimientos para que mi pene no se saliera. Después de un rato se colocó en cuclillas, apoyándose con las manos en la cama para conservar el equilibrio, y retomó su movimiento de sube y baja, siempre manteniendo una pequeña separación entre sus nalgas y mis testículos. Tras unos momentos introdujo una tercera variante a la penetración, ahora extendió las piernas hacia el frente, en dirección a mi pecho y se reclinó hacia atrás, apoyándose sobre sus manos, ofreciéndome de esta forma una imagen deliciosa de todo su cuerpo. Sus labios mayores siendo abietos por el grosor de mi verga, su pubis de bello pulcramente recortado, si vientre plano, sus senos pequeños pero firmes y su carita hermosa, coronada por su melena rizada.

No paró ahí su despliegue de habilidades como meretriz, sino que ahora extendió completamente las piernas, apoyándolas sobre mis hombros como si fuera hacer una plancha invertida. Es esta pose comenzó a subir y bajar su cadera, yo dirigí mis manos a sus nalgas, separándolas ligeramente y estrujándolas mientras guiaba sus movimientos.

Por fin pareció cansarse y detuvo sus movimientos, separándose un poco de mí y echando su cuerpo hacia atrás, apoyando los codos sobre la cama.

Acuéstate, te quiero penetrar así, le dije mientras le ofrecía una almohada para su cabeza, que ella prefirió colocar bajo sus caderas para facilitar la penetración.

“¿Sí papi?, ¿me quieres penetrar así? Mmm…. ¿Rico, papi?, ¿te quieres pulir la verga con mi conchita?”, decía mientras la penetraba a penetrarla, con un mete y saca cada vez más acelerado.

Llevé sus piernas a mis hombros y acerqué mi cuerpo al de ella mientras continuaba penetrándola, más lento que antes pero con mayor profundidad.

“Mmmm… Ay papi, así… Sigue, sigue, sigue… ¿rico papi? Asííí, púlete la verga con mi conchita… Mmm… ¡Ay!... ¿me vas a dar tu lechita?

Cuando sentí próximo el orgasmo separé nuevamente mi cuerpo y junté sus piernas en lo alto, sintiendo como su vagina se estrechaba alrededor de mi pene. Así continué penetrándola hasta eyacular.

Para terminar el encuentro ella se metió a bañar, dejando la puerta del baño abierta para poder platicar. Entre lo más destacable me contó que no hace tríos aunque algunas chicas del medio se lo han propuesto por negocio y que tiene dos hermanas, de las cuales una también se dedica al sexoservicio.

Salió, se colocó nuevamente el vestido y comenzó a maquillarse mientras continuábamos con la plática. Antes de colocarse su panti abrió las piernas y se abanicó con el vestido, supongo que para terminar de secarse, el gesto me pareció gracioso y no pude evitar reírme.

“Ay, es que hace mucho calor”, respondió con desenfado. Terminó de arreglarse, recogió sus cosas y nos despedimos con un abrazo y un beso que ella misma me pidió.

PROS:
-Tiene un cuerpo muy flexible que se presta para varias posiciones sin problema alguno.
-Es puntual.
-Tiene una de las vaginas más bonitas que he visto.
-Le gusta usar juguetes para masturbarse en el encuentro.

CONTRAS:
-Pide anticipo de $200.
-Hay que agendar con anticipación.
-Oral natural y oral mutuo los cobra como extra.

CALFICACIÓN (4.9 / 5):
-Cuerpo: 9. 
-Actitud: 10.
-Limpieza: 10.
-Puntualidad: 10.
-Rostro: 10.

2 comentarios:

  1. Aquí felicitandote por lo que te comiste y preguntandome que fue de tu canal en X videos??

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    Respuestas
    1. Me lo eliminaron por recamos con los vídeos de Azul Sinaloense :(

      Cuando tenga oportunidad crearé otro perfil, pero cambiando los nombres de los vídeos.

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